El primer paso es calcular cuánto puedes destinar mensualmente a gastos de vivienda sin comprometer tu estabilidad financiera. La regla general indica que tu pago de vivienda no debe superar el 30% de tus ingresos netos mensuales.
Además del pago mensual del crédito, considera los impuestos a la propiedad, el seguro del hogar, las cuotas de mantenimiento (si aplica) y los servicios públicos. Un presupuesto realista evita sorpresas y te permite disfrutar tu nuevo hogar con tranquilidad.